Los 5 cristales imprescindibles para empezar en litoterapia
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Si estás empezando y no sabes por dónde ir con los cristales, la respuesta honesta es: empieza por uno solo. No por siete. No por el set completo de chakras. Un cristal que te llame la atención, que encaje con algo que estás atravesando ahora mismo, y ya.
Dicho esto, hay cinco piedras que suelen aparecer como punto de partida en casi todas las tradiciones, y con razón: son versátiles, fáciles de encontrar y tienen un perfil energético claro.
Cuarzo transparente
Se le llama cristal maestro porque amplifica lo que sea que pongas con él: intenciones, otras piedras, el espacio donde lo colocas. Es el más neutro de todos: no tiene una dirección particular, simplemente potencia. Si tienes que empezar por uno solo, muchas personas eligen este.
Amatista
Morada, del sistema hexagonal. Se asocia con la calma, el sueño y la intuición. Es una de las piedras más usadas para el espacio donde uno descansa: en la mesilla, en el dormitorio. También es visualmente muy bonita, lo que no está de más.
Cuarzo rosa
La piedra del amor propio en litoterapia. No solo en el sentido romántico, sino del amor hacia uno mismo y hacia las personas cercanas. Va bien en espacios donde quieras suavizar el ambiente y la comunicación.
Obsidiana negra
Vidrio volcánico natural. Es la piedra de protección y enraizamiento por excelencia en muchas culturas, desde los aztecas hasta las tradiciones modernas. Se usa en la entrada de casa, en el escritorio o en cualquier lugar donde sientas que necesitas un escudo frente a lo que no quieres que entre.
Selenita
Blanca, translúcida, muy frágil (no la mojes). La selenita es una de las pocas piedras que no necesita ser limpiada: se limpia sola y además limpia las piedras que coloca a su alrededor. Es el comodín: un trozo de selenita en cualquier espacio tiene efecto de reinicio.
Cómo elegir
Si puedes verlas en persona, coge la que más te llame. Si las compras online, elige la que corresponda a algo que estás trabajando ahora mismo: protección, calma, claridad, amor propio. Las piedras no tienen que elegirse con lógica.